Qué es Pensar la Vida

“Pensar la Vida” es una práctica de reflexión y búsqueda de nuevas formas de ser y actuar en relación con las cuestiones concretas de la vida: el amor, la pareja, la sexualidad, la convivencia, el trabajo, la crianza de los hijos, el dinero, etc.

La tarea que proponemos ayuda a tomar conciencia de los propios deseos y estimula la actitud creativa. Se trata de construir posibilidades personales y comunitarias de una vida más alegre, serena y gozosa. El objetivo es que cada participante aprenda a cultivar sus propias posibilidades de vivir mejor, se pregunte por el sentido de su vida y oriente su accionar a partir de sus nuevas elecciones.

La mayoría de las personas vivimos atrapadas por creencias y valores que opacan nuestra existencia. El pensamiento filosófico, tomado como herramienta de libertad, ayuda a alivianar el poder de las “verdades” que nos limitan, abre posibilidades de dar a luz nuevas maneras de vivir y enriquecer nuestra experiencia. Reflexionar sobre las maneras operativas de hacer realidad lo que queremos permite diseñar las estrategias y acciones necesarias para transformar la realidad existencial de cada cual.

La práctica de “Pensar la Vida” ayuda a tomar conciencia de los propios deseos y estimula la actitud creativa. Se trata de construir posibilidades personales y comunitarias de una vida más alegre, serena y gozosa.

Tiempo de cambios bruscos

Corren tiempos de profundos cambios en nuestras condiciones de vida, y también en nuestras maneras de ser y vivir.

Muchos sentimos que nuestra vida no nos satisface, estamos permanentemente inquietos y la felicidad nos suena como una lejana utopía. El desgano, el estrés o el aburrimiento nos amenazan. En suma: hemos perdido el entusiasmo por la experiencia de vivir, y esta crisis pone en juego la riqueza de nuestra existencia.

Esa crisis es lo que vivenciamos cuando no sabemos cómo orientar la crianza de nuestros hijos. Cuando nos oprime la contradicción entre la necesidad de ganar dinero y el desinterés o el desagrado con nuestra situación laboral. Cuando sentimos que se debilita la pasión en nuestra pareja. Cuando sentimos que querríamos vivir en otro lugar…

El problema es que no hay otro lugar. El mundo está en crisis, y la crisis nos acompañará a todos lados, porque también está en nosotros. Para salir de esta encrucijada sólo nos queda la opción de transformar nuestra manera de ver y experimentar la vida.

Vivir en una situación del mundo tan cambiante como la que nos toca en este principio de milenio, no es cosa sencilla. No es que la época en sí sea más difícil: sucede que hemos sido preparados para vivir en otra realidad, en una forma de las cosas y de la vida que está dejando de existir. Y esto ocurre tanto en el plano laboral como en lo afectivo, en lo ético (las ideas de lo que es bueno y lo que es malo), en lo estético (lo que es lindo y lo que es feo), etc. En este contexto, aferrarse a lo conocido es intentar detener el tiempo; es como tratar de parar el viento con la mano…

Necesitamos abrirnos al espíritu de los tiempos actuales y encontrar las maneras de existir en esta realidad cambiante, con formas y estilos que nazcan desde nuestras ganas más profundas. Precisamos crear formas de vivir en sintonía con ese presente en el que ya no sirven las recetas existenciales del pasado.

La filosofía como herramienta

Durante todo el siglo XX y aún hoy, las dificultades de las personas para vivir bien y afirmar su existencia fueron entendidas como enfermedades psicológicas. Durante las últimas décadas los cambios del contexto en que vivimos fueron de tal magnitud, que cada vez somos más los que tenemos inconvenientes originados en nuestra manera de pensar el mundo y estar en la vida.

La mayoría de las personas organizamos nuestra existencia desde la perspectiva de la producción y el consumo. Producir y consumir nos ocupa (y nos preocupa) mucho más que otras cosas a las que no destinamos energías ni búsquedas, como disfrutar, amar, gozar, gustar, paladear, contemplar…

La época nos invita a buscar nuevas formas de ser y vivir. Y el pensamiento filosófico puede ser la herramienta operativa fundamental en esta tarea.

Necesitamos dejar de quejarnos por lo que no tenemos o por lo que nuestra vida no es, y aprender a cultivar la alegría, el bienestar, la intensidad y el goce. Precisamos repensar el sentido de nuestra existencia y encontrar los caminos para vivir como queremos.

Esta es la propuesta de “Pensar la Vida”. Abrirnos a nuevas formas de ser-vivir y llevar adelante las acciones que nos permitan cultivarlas y hacerlas florecer en nuestra experiencia.

El camino que proponemos es una larga conversación, (grupal o de a dos) donde exploramos nuevas posibilidades y aprendemos a gestarlas como maneras novedosas de vivir. Así vamos vislumbrando acciones y conductas nuevas para enriquecer la experiencia de cada participante.

No se trata sólo de entender las claves que opacan nuestra vida, sino de transformarlas. En este camino no hay milagros: es una tarea agradable, pero en la que hay que persistir y estar atentos para desarrollar habilidades y potencialidades nuevas.

¿Pensó usted que…

  • En el amor y la pareja 
    – la conversación y la comunicación es el alimento más importante de la relación?
    – se trata de una alianza entre dos personas y no de la fusión de dos en uno?
    – el respeto de las diferencias fortalece el juego del amor, aunque a veces lo sintamos como amenaza?
    – el erotismo es un encuentro y una fiesta que podemos cultivar día a día?
  • Con los hijos 
    – la sobreprotección puede generar debilidad?
    – la exigencia puede dificultar el crecimiento?
    – la responsabilidad es un aprendizaje que es necesario desarrollar desde temprano?
    – conversar es fundamental y muchas veces no sabemos hacerlo?
  • En el trabajo
    – lo más importante no es el sacrificio y sino que la tarea nos resulte placentera?
    – la creatividad surge de esa relación placentera con la tarea?
    – la autoexigencia debilita la acción y causa malestar?
    – la comunicación con los otros es una fuerza que habitualmente no cultivamos lo suficiente?
  • En nuestra manera habitual de ser
    – solemos estar poco atentos a lo bueno y lo bello que hay y nos pasa?
    – tenemos una relación demasiado utilitaria con las cosas y las situaciones que vivimos?
    – disfrutar no es nuestro fuerte?

La vida no tiene “replay”. Es lo que nos está pasando ahora.