Primera avanzada: algunas afirmaciones hechas en un laboratorio, o el eje de la cuestión

Inauguramos con algunas preguntas sugeridas como disparadores por Leopoldo Kohon:

  • ¿Qué nos está pasando?
  • ¿Qué queremos que nos pase?
  • ¿Con qué estrategias podemos avanzar en la dirección de lo que queremos a partir de lo que hasta ahora nos pasa?

(Comento: Estas preguntas organizan la práctica de reflexionar destinada a transformar nuestras formas de hacer las cosas, dándole a la vida y la acción concreta de cada día un sentido más acorde con nuestro deseo. Nos interesa empezar por aquí porque toda nuestra propuesta está centrada en las prácticas de cada uno y de todos. La reflexión y la “teorización” adquieren todo su sentido como instrumentos de la práctica vital y a través de la práctica vital.)

Acto seguido, se sugirieron un par de criterios “metodológicos” para la conversación:

  • No conferenciar;
  • Escuchar a los otros hasta el final;
  • autorizarse a preguntar;
  • entrar en la conversación que se va armando entre todos y aportar a su movimiento.

(En línea con lo anterior, estos criterios expresan el principal objetivo de nuestra propuesta: generar un práctica de pensamiento conjunto, en alianza, que supere la incomunicación y los enfrentamientos que surgen de las discusiones y de la política de “defender a toda costa mi punto de vista anterior” y “demostrar que yo tengo razón”, política habitual, hija del Sentido de Utilidad y Dominio, en la que todos incurrimos de costumbre, perdiendo así la oportunidad para abrirnos al diálogo, a la escucha, y a la aventura de Pensar con Otros que piensan conmigo: Pensar Juntos.)

Se reconocieron además dos ámbitos en los que se presentan interrogantes, ámbitos convencionalmente separados pero en realidad y para nosotros íntimamente relacionados: la vida personal y la vida organizacional.

(Ámbitos que nos pareció importante distinguir porque suelen presentarse separados y como no teniendo nada que ver uno con otro, mientras que en la concepción que proponemos son ámbitos inescindiblemente interdependientes: dos caras de una sola manera de vivir. Con lo cual, tratar profundamente uno de ellos es tratar también el otro. Veremos enseguida que esto tiene directamente que ver con la lucha de fuerzas y de sentidos que vamos a tematizar como eje de la vida organizacional en muchísimos casos).

Leopoldo enmarcó entonces la reflexión en un horizonte macro de interpretación de la situación histórico-existencial epocal.

“Somos generaciones de transición entre un mundo (que se descompone) y otro (que está emergiendo, surgiendo: que se está configurando). El mundo que se acaba es el de la era industrial, que hizo cumbre y al mismo tiempo encontró su final en y con la revolución tecnológica, porque la revolución tecnológica cambia el modo de trabajar: pasamos de necesitar gente capaz de repetir a necesitar gente capaz de participar, coordinar y crear.

Ocurre que las dos épocas formatean seres humanos para poder vivir en ellas. El mundo de la industria es el mundo de la utilidad y el dominio, produce una cultura de la utilidad y el dominio y por lo tanto genera seres humanos aptos para la utilidad y el dominio sobre cosas y personas.

En cuanto a la nueva época, todavía no tiene una forma acabada, ni ella ni los seres humanos que le corresponden. Lo que hay son brotes, asomos de todo ello: en nuestro mundo y, sobre todo, en nosotros, en nuestras vidas y nuestras ganas.

Los humanos nos empezamos a preguntar por la felicidad entendida como goce de vivir. Hace 50 años, en cambio, era un “infeliz” aquel que no servía para nada. Ser feliz era ser útil.

Hoy, en cambio, todos queremos ser felices, pero ya no sabemos muy bien qué quiere decir esto: es nuestra búsqueda.”

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Sentido de Felicidad y Solidaridad, o Sentido de Felicidad Compartida