La creatividad en el trabajo

Pensar las tareas que desarrollen el potencial creativo de los empleados de una compañía no es una cuestión que pueda resolverse en sí misma y proveerse como un servicio que atienda esa cuestión parcial de los individuos y de la empresa. La posibilidad de crear  refiere a lo más global de la forma de ser de las personas y de las organizaciones.

El intento de ayudar a alguien para que logre ser más creativo no pasa por ejercitar su creatividad como si fuese un músculo dormido, ni se trata simplemente de capacitarlo para que lo sea. La cuestión es del orden de su organización subjetiva más íntima, de su forma de ser como persona y del sentido con el que vive. Ver esto en toda su significación nos permitirá abordar la cuestión con metodologías que apunten con rigor a lo más estructural. De allí será posible mover el peso enorme de la tendencia cultural a la repetición burocrática, abrir la pregunta por el sentido de la producción  y también combatir la creencia de que todo consiste en el dominio de una franja cada vez mayor del mercado y en el crecimiento de la tasa de ganancia.

No se puede desarrollar la creatividad en un fragmento de la existencia sin que se impliquen otros aspectos de la vida de la persona. Hay creatividad como actitud en la vida, favorecida o trabada en más o en menos por las circunstancias de cada ámbito. Esta actitud creativa puede ser alimentada, abonada, fortalecida y facilitada en cada individuo. Pero también puede ser acotada, sometida, limitada. De lo que se trata es de potenciarla y ello es posible en su mayor expresión sólo con abordajes que incluyan tanto la práctica laboral  como el resto de la práctica existencial del individuo.

Es decir, fomentar la creatividad y la participación en la empresa no sólo implica preguntarse por las nuevas formas organizacionales requeridas en la compañía y por el sentido de la actividad productiva. Para poder realizar esta tarea con éxito es necesario posibilitar que cada productor se pregunte por el sentido de la propia existencia en su conjunto, y por ese camino revise qué tan creativa y participativa o repetitiva y “autoritaria” es su vida y sus actitudes en todos los frentes en que se desarrolla su existencia. Sólo así se puede acceder a forma de ser más creativa y participativa.

El nuevo perfil humano que requiere la producción surgirá de  una actitud creativa en todos los aspectos de la vida. El hombre ha sido educado para la obediencia y la repetición de saberes y técnicas. Hoy debemos reeducarnos a nosotros mismos para la libertad, la participación, la responsabilidad (ya no la culpa) y la creatividad. Esto no es una tarea puntual, que hemos de lograr en un corto tiempo para luego aprovechar sus beneficios, sino un proceso permanente, que tenemos que iniciar pero que ya no abandonaremos.