El nuevo proyecto laboral posible

Un nuevo proyecto de trabajo puede involucrar la generación de un producto o servicio que ya existe en el mercado o que resulta totalmente novedoso, ya sea en su concepto, en la manera de ejecutarlo o en el estilo de realización. En cualquier caso requiere una cuidadosa mirada de sus posibilidades y riesgos.

Muchos de los nuevos proyectos son apuestas a posibilidades de demanda para bienes y servicios que hasta ayer no eran pensables como alternativas de mercado. Estas posibilidades sólo las podremos ver si estamos atentos a las transformaciones de los gustos y las necesidades en nosotros y en los otros: de allí extraeremos el feeling necesario para diseñar los proyectos más potentes.

Los nuevos proyectos laborales pueden ser buenas respuestas a la cuestión del sentido de la tarea propia. Pero tales respuestas serán verdaderamente eficaces si logran tener en cuenta varias condiciones de posibilidad y buscan afirmarse en el punto en el que resulta posible la coexistencia de todas ellas, al menos en algún grado. Estas condiciones de posibilidad son las siguientes:

1.  El gusto propio por la tarea.
2. Que el producto sea importante en términos de lo que para cada uno significa producir
calidad de vida para los otros.
3.  Que el producto responda a un deseo de la gente, que sintonice con una cuestión
significativa para muchos cuando de calidad de vida se trata. Es decir: que haya quien
pueda necesitarlo o desearlo.
4.  Que exista una aceptable capacidad de compra en relación con los costos de producción
del producto o servicio. O sea: que exista quien pueda comprarlo.

Tanto el interés propio por la tarea (puntos 1 y 2) como la existencia de un mercado potencial para el producto (puntos 3 y 4), son condiciones de posibilidad para un replanteo laboral. Siempre es necesario estar atento a la pregunta por la presencia, en alguna medida, de las cuatro condiciones, y también ser conscientes de que en cada etapa hay un enfoque de la tarea que atiende con mayor potencia el punto de coexistencia de estas condiciones de posibilidad.

Lamentablemente no existe el proyecto perfecto, donde haya coincidencia total en el inicio entre lo que se quiere y lo que se puede hacer. O, en todo caso, la perfección de un proyecto consiste justamente en eso: hacer en cada etapa lo que se puede de lo que se quiere. En principio es importante que la dimensión y el espíritu de un proyecto se ajusten y rediseñen teniendo en cuenta sus posibilidades de concreción y de mercado: esto lo hace pisar tierra y le brinda mayor viabilidad, potencia y efectividad.